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Terra
La Coctelera

ENCONTRÉ UN PUEBLITO EN MI CAMINO

A solo dos horas y 15 minutos de Bogotá, saliendo por la autopista norte, casi en la mitad de la vía que de Tunja conduce a Villa de Leyva, reposa un municipio al que sus fundadores bautizaron Cucaita.

Rodeado de imponentes cerros que han sido objeto de historias de tradición oral, y tan tranquilo que pareciera que cada hora en él se compone de 120 minutos, Cucaita pasa sus días orgulloso de sus escasas y pequeñas calles adornadas con majestuosas casas, coloridos jardines, arrulladores cantos de pájaros y algunos de sus amables habitantes que lucen orgullosos la tradicional ruana boyacence y el elegante sombrero, y acompañan sus conversaciones de cosechas y de historias con una siempre calurosa y dulce totuma de guarapo o una refrescante cerveza.

Cucaita ha visto nacer y morir personajes que merecidamente desde sus saberes se han internado en la historia del país; y otros que aún a pesar de sus talentos, han pasado inadvertidos y ahora deberían ser merecedores de una estatua como la del soldado desconocido.

En las fincas de sus veredas crecen amplios y esperanzadores cultivos de papa, cebolla, hortalizas y verduras; al lado de los cuales nunca falta una o dos vacas y un viejo caballo que colaboran con la alimentación y el trabajo de las familias cucaitenses.

En ese mismo marco se encuentran pozos hídricos artificiales llamados reservorios; que casi siempre están secos y que junto con sus dueños, a diario elevan plegarias para que el hermoso cielo cucaitense les conceda dos o tres horas de lluvia para salvar sus cosechas.

Sus historias de antepasados indígenas y de cerros hechizados hacen pequeños pero valiosos esfuerzos por sobrevivir pasando de bocas a oídos y de oídos a bocas que las van transformando acorde a la ilimitada imaginación, y que en complicidad con el frío viento de sus noches producen escalofríos a quienes por primera vez las escuchan.

Pero bien vale la pena hacer caso omiso del frío nocturno y disponerse a complacer los ojos con el cielo de azules y rojos profundos que cuando está despejado regala incondicionalmente mágicas lluvias de estrellas y hasta de objetos voladores desconocidos que algunos afortunados dicen haber visto circundando sus cerros.

Este pequeño pueblo que tiene los mismos problemas terrenales de cualquier otro lugar, se posa con su pecho firme para enfrentarlos, a veces sin éxito, pero siempre con la constancia de quien vive convencido de sus ideales; y contando en todo momento con la protección de Santa Lucía, proclamada su patrona y a quien se le atribuyen grandes milagros concedidos a quienes padecen enfermedades de los ojos.

A la patrona se le brindan los más grandes homenajes cundidos de escandalosa pólvora y de espectaculares desfiles, pero sobretodo de rostros esperanzados que clavan su mirada al cielo o a la estatuilla y entregan sus súplicas para desplazarse tranquilos desde la iglesia hasta la tienda a saborear en paz la infaltable cerveza con la que culminan todos sus días; esos días que terminan con extraños azules en el horizonte para darle paso al impactante silencio de la noche; un silencio que a las 8 ya ha invadido las calles y que para un desprevenido visitante puede parecer una orden de toque de queda.

Dicen quienes tienen los instrumentos y el tiempo para medir una población, que unas 6000 almas con sus cuerpos transitan, ríen y lloran por sus cansadas calles; y duermen y algunos comen en medio de las cómplices paredes de sus casas; las casas que se disputan su imponencia ante las miradas, algunas con nostalgia colonial, otras con perfección contemporánea y otras, tal ves las más orgullosas de su existir, simplemente demostrándole al tiempo que el barro y las rocas soportan su paso con la misma grandeza y silencio que la peña parida, uno de sus enigmáticos cerros del que se dice que por su forma es el fósil de un dinosaurio.

Tendría poco de original, pero sobretodo sería redundante describir a los cucaitenses como un pueblo pujante, emprendedor, trabajador, tenaz y resistente; porque todo eso colma la vista cuando se da un recorrido por sus halagadores rincones en los que la tierra y el sudor se combinan para cultivar sembrados de nobleza y esperanza.
Lo más encantador, mágico y enamorador (y que me perdone el señor Cervantes si el término no existe pero es el que mejor describe el sentimiento), es sumergirse en las entrañas de sus calles, sus casas y sus veredas, y estrellarse de frente y sin mesura con la inexplorada sensibilidad que inunda a sus habitantes y que muchas veces pasa inadvertida ante la presencia que sin pena ni gloria desperdicia el visitante.

Pero no solo de sensibilidad hay que hablar cuando se disfruta de su compañía, ya que esta tierra le ha ofrecido el placer al país, de parir algunos hijos colmados de grandiosa inteligencia capaz de despertar en sus interlocutores las ganas de cambiar al mundo entero; y otros a quienes el talento les recorre sus venas con ansias de explotar y complacer a quien esté dispuesto.

Por supuesto no se puede dejar de lado en este pequeño recorrido, a los más hermoso de los habitantes de esta tierra, los niños y niñas que pueden hipnotizar al más indiferente con sus miradas, que sin pretenderlo están llenas de tristeza, de timidez y de miedos, pero también de ternura, de alegrías y de ilusiones. Miradas que se asombran ante el más mínimo evento de la vida diaria y que demuestran que el mundo puede estar en buenas manos cuando en sus manos esté.

Cucaita, de pequeñas medidas pero de espíritu grande, cuenta con uno de los más valiosos tesoros de la humanidad: los recuerdos; muchos de ellos trágicos, otros conmovedores y otros llenos de viejas alegrías; pero eso sí, todos ellos rebosantes de una magia que puede tocar hasta el poro más escondido de los huesos de quien las oye.

Tan desilusionado queda el visitante que pretende encontrar ruidosas noches de rumba en Cucaita, como encantado queda quien espera descansar en un pequeño paraíso y logra llegar a este, para muchos desconocido, pueblito boyacence.

Desde la casa de Doña Tere en Cucaita,

Carlos Alberto Carmona Cardenas.

ADELANTE PRESIDENTE

Por fin se desarrollaron en Colombia las elecciones presidenciales que han producido mayor expectativa gracias a sus características: por primera vez existía la posibilidad de una reelección inmediata de presidente por vía popular, por primera vez se sentía una izquierda tan fuerte en el país, por primera vez tenía poco protagonismo uno de los partidos de mayor tradición política (el liberal), por primera vez había al mismo tiempo un gran número de opositores al gobierno y también un gran número de simpatizantes. Todo esto enmarcado además por unas encuestas que subían y bajaban produciendo más incertidumbre que seguridad sobre lo que iba a pasar.

El señor Álvaro Uribe Vélez, candidato-presidente, ratificó el favoritismo que mostraban las cuestionadas encuestas; y además superó las cifras y batió todos los records:

• Primer presidente reelegido por voto popular.
• Mayor número de votos registrado por un candidato presidencial en toda la historia del país (7´363.421)y superando por más de un millón de votos al siguiente en este ítem, que es el señor Andrés Pastrana.
• Un poco más de un millón y medio de votos más que los que obtuvo él mismo en las elecciones anteriores.

MUY BIEN POR EL POLO

El otro gran triunfador, en cabeza del señor Carlos Gaviria, fue el Polo Democrático Alternativo; partido oficial de la izquierda colombiana, ya que nunca se había registrado una votación tan alta para un movimiento de izquierda; que aunque en número de votos fue ampliamente superado por el presidente (casi triplicado) quedó en un muy importante segundo lugar; por encima incluso del tradicional e históricamente fuerte partido liberal, y que en esta ocasión fue nuevamente representado por el señor Horacio Serpa.

Esto demuestra una creciente simpatía de los electores por las ideologías de este partido, hecho que además está precedido por el triunfo del señor Luis Eduardo Garzón al segundo cargo en importancia del país, la alcaldía mayor de Bogotá; y quien desde que empezó a ejercer dicho cargo, ha ido en notable aumento de credibilidad y popularidad.

PARA DESTACAR

La participación del señor Antanas Mockus, quien durante la temporada electoral se portó como todo un caballero ante los demás candidatos haciendo una campaña limpia; más en defensa de sus ideas que atacando las de los demás; y a la hora de cuestionar a sus contrincantes, siempre lo hizo con toda la gallardía posible.

Es un gran pedagogo, que en unos años (tal vez unos dos periodos presidenciales más), si está bien acompañado, podría ser uno de los buenos presidentes del país.
El señor Álvaro Leyva, a pesar de estar oficialmente retirado de la contienda electoral, estuvo en el tarjetón porque este ya estaba impreso con su foto y su nombre. Recibió 22.000 votos.

Los otros candidatos: el señor Enrique Parejo y el señor Carlos Arturo Rincón, obtuvieron unos 65.000 votos entre los dos (0.65%); votos que aunque no afectaron los resultados, son un esfuerzo y un aporte a la democracia que vale la pena reconocer.

Otros dos participantes que aunque no tuvieron tanto protagonismo son muy destacables, son el abstencionismo y el voto en blanco. De ambos se tienen buenas noticias, ya que el primero disminuyó (aunque no es como para quedar del todo conformes); y el segundo aumentó de manera tan significativa que quedó en cuarto lugar en número de votos (230.749, el 1.95%). En ambos casos son triunfos que se le apuntan a la democracia.

PARA CONCLUIR…

Felicitaciones al señor presidente por el contundente triunfo. Como colombiano espero que sepa responderle a todo el pueblo que puso sus esperanzas en usted. Y a los que no las pusieron también.

Soy consciente de que no es fácil mantener a todo el mundo contento. Eso sería pretender la perfección y perfecto solo es Dios. Pero ojalá que con sus gestiones y el apoyo que tiene de más del 70% del Congreso de la República, nuestro país siga creciendo en todos los aspectos; ya que normalmente se suele comentar que el presidente es bueno pero el Congreso no le permite desarrollar sus ideas. Ahora, con la mayoría del Congreso a su favor, tiene usted gobernabilidad. Aproveche para demostrarnos que realmente quiere el progreso del país.

No conozco a fondo su renombrado TLC, pero sé que al igual que cualquier otra decisión que se tome en la vida, beneficiará a unos y perjudicará a otros. Si pudiera llegar a usted este mensaje, le pediría que no se olvide de la promesa de darle mucho apoyo a los sectores perjudicados por este tratado, para que "la pelea" sea pareja.

Su política de seguridad democrática ha devuelto un poco la tranquilidad y la confianza y eso hace que otros sectores, como la economía, avancen más fácilmente; pero por favor no se olvide de las personas que aun están secuestradas, no se olvide de las políticas de generación de empleo y no se olvide de la parte social. Todavía hay muchos compatriotas en la indigencia, en calidad de desplazamiento o simplemente en la pobreza sin llegar a la indigencia.

Desde el gobierno y con el apoyo de la empresa privada, se pueden impulsar programas como el del Minuto de Dios o "Un techo para mi país", que le brindan la oportunidad de tener una vivienda digna a las personas más necesitadas.

De igual manera, a las personas que hemos contado con la fortuna de tener una formación educativa, lo que nos falta es la oportunidad de explotarla a través de un buen empleo y de esa manera conseguir por nuestros propios medios nuestro bienestar.

En fin, señor presidente, nuevamente felicitaciones y que Dios le de sabiduría para dirigir este hermoso país; pero sobretodo, que Dios le guíe la mano firme para saber imponer justicia y orden, y le amplíe aun más su corazón grande.

Al señor Carlos Gaviria y su partido también quiero felicitarlos por su triunfo y también le pido a Dios que lo ilumine para hacer oposición, ya que esta también fortalece la democracia. Pero hágalo con sabiduría y con gallardía, porque uno no debe oponerse por oponerse, y en la derrota también se conoce al caballero (aunque esta no fue tanto una derrota sino más bien el principio de un buen augurio de triunfos).

Sea consecuente con su ideal principal que es el de ver progresar a Colombia; y en ese orden de ideas, si ve algo bien hecho por el gobierno apóyelo o por lo menos reconózcalo; y si ve algo malo opóngase con argumentos y con soluciones.

Al señor Horacio Serpa también lo felicito por su insistencia. Creo que usted tiene buenas ideas, y las buenas ideas Colombia debe aprovecharlas; así que ya sea desde el gobierno (si se presenta la oportunidad) o desde la oposición, ojalá siga insistiendo en ayudar a los colombianos.

Al señor Antanas Mockus, me gustaría volverlo a ver en contienda política porque creo que si sigue por el buen camino, puede llegar a dirigir nuestro país, y seguramente lo haría bien.

A los demás candidatos, gracias por fortalecer la democracia con su participación.

CARLOS CARMONA CARDENAS

LAS SOLUCIONES A LOS PROBLEMAS QUE NO EXISTEN

En Bogotá, como en otras grandes capitales, existen innumerables problemas de fondo y de forma. En este artículo nos ocuparemos de uno de los problemas de forma que más afectan a la capital del país: la malla vial.

Pero no, no haremos un resumen de la cantidad de cráteres que como una plaga se volvieron a apoderar de las calles. Esta vez trataremos de analizar los cambios en los sentidos de algunas vías; cambios de sentido que parecen sin sentido y que no solo NO aportan soluciones (porque no había ningún problema que solucionar), sino que además se han convertido en un dolor de cabeza para miles de personas.

El caso concreto es la carrera 29 entre calles 161 y 163; antigua vía de acceso a la clínica-fundación Cardio infantil.

Hasta hace unos meses, esta cuadra, al igual que su paralela, la carrera 28 eran de doble vía. Lo mismo ocurría con la calle 161 y la 163 (la de la Cardio). En aquel entonces, este sector contaba con accesos y salidas fluidos; los habitantes podíamos salir fácilmente hacia cualquier sector de la ciudad y podíamos también llegar fácilmente a nuestros hogares desde cualquier sitio sin necesidad de hacer antes un plano mental de las vías por las que "podríamos intentar entrar a nuestro barrio".

Sin embargo, un día en la oficina de planeación distrital decidieron cambiar los sentidos de todas estas calles; al parecer sin medir las consecuencias; y (seguramente sin intención) lo que hicieron fue convertir a este barrio y a su querida e importante clínica en un embotellamiento constante y en un nido de infractores que desesperados por salir o llegar a sus casas andan en contravía arriesgando sus vidas, las de los demás conductores y las de los peatones.

Es así como desde aquel ingrato día la calle 161 tomó un sentido único de occidente a oriente; la 163 quedó de oriente a occidente, la carrera 28 quedó de sur a norte, y la 29, la más damnificada, quedó de norte a sur.

Que las dos calles, la 161 y la 163 hayan quedado con sentido único no es tan descabellado y hasta fue buena idea porque son calles muy angostas; y por eso el cambio de sentido en estas vías no afectaría tanto si las carreras (la 28 y la 29) hubieran seguido siendo dobles, ya que estas le darían movilidad, acceso y salida a ambas calles; pero como no fue así, los problemas de movilidad en el sector son varios y por momentos, caóticos.

Primero que todo, para que alguien que viva en la carrera 29 pueda salir del barrio hacia el norte, hacia el occidente o hacia el sur por la avenida 19, tiene obligatoriamente que pasar por el frente de la Cardio infantil porque para salir hacia alguno de estos destinos, tiene que darle la vuelta a toda la manzana o meterse en contravía. Lo mismo le ocurre a quien viva sobre la carrera 28 y quiera salir a la séptima (también tiene que darle la vuelta a toda la manzana y pasar de manera obligatoria por el frente de la clínica o meterse en contravía).

A esta situación de por sí ya muy incómoda, se le suman las filas de carros que allí (frente a la Cardio) se arman para ingresar al parqueadero, las filas de taxis parqueados en espera de carreras provenientes de la clínica, los vehículos particulares que prefieren no hacer la fila del parqueadero o sencillamente no pagar parqueadero y se ubican en la calle entre los taxis, los buses de servicio público y escolar que se detienen a recoger sus pasajeros también provenientes de la clínica; y los camiones de proveedores que se estacionan a sus anchas para entregar los pedidos de las tiendas; por lo cual los trancones que se forman son verdaderamente monumentales.

Las consecuencias de todo este caos que se armó por el cambio de sentido en las vías saltan a la vista y algunas son de magnitudes antisociales.

Primero las que saltan a la vista:

• El malestar general de los habitantes por verse obligados a darle la inoficiosa vuelta a la manzana para salir o entrar de/a sus hogares.
• Más de 4000 personas afectadas*
• Monumentales trancones frente a la Cardio infantil
• Infracciones constantes a las normas de tránsito: muchos conductores por el desespero de llegar a sus casas o de salir de ellas transitan en contravía todo el tiempo provocando inconformidad en los que llevan la vía; así mismo, otra norma de tránsito violada permanente mente es la de no pitar frente a instituciones de salud; ya que los trancones desesperan tanto a los conductores que todo el tiempo están pitando. Este ruido constante es realmente insoportable.
• Gran riesgo para los peatones, ya que cuando las vías eran dobles, todos tomaban la precaución de mirar a ambos lados antes de pasar la calle; pero ahora hay peatones confiados que solo miran hacia un lado sin tener en cuenta todos los carros que transitan en contravía.
• Accidentes pequeños (afortunadamente hasta ahora pequeños) entre conductores imprudentes en contravía y conductores inconformes que tratan de hacer justicia por sus propios medios.
• Desvalorización de las propiedades. Hay un ejemplo concreto para este caso: La señora María** necesita vender su apartamento. Lo puso en venta por la misma época en que se hizo el cambio de los sentidos en las vías. Antes de esto, su inmueble costaba $60'000.000***. Actualmente, después de varios meses de intentarlo, no ha podido vender porque los posibles compradores no ofrecen más de $50'000.000*** y la excusa es el difícil acceso al barrio y al conjunto.
• La dificultad y el alza en la tarifa a la hora de coger taxi, ya que para cogerlo hay que caminar hasta la calle 161 o la 163; pero si está lloviendo y uno coge el taxi al frente de su casa, tiene que darle la vuelta a la manzana, soportar el trancón de la Cardio y al final de la manzana ya uno le debe al taxi la carrera mínima.

Ahora las consecuencias antisociales; porque aunque parezca increíble o exagerado, este caso ha traído consigo consecuencias de esta magnitud:

• Robos a los vehículos: los ladrones han aprovechado los trancones frente a la Cardio infantil para robarse los espejos, las tapas de los aros de las llantas, las antenas extraíbles y en casos extremos, rompen los vidrios para robar lo que puedan del interior.
• Peleas con los vehículos y hasta a puños (lo cuento porque lo he visto), porque por el desespero de salir del trancón, los afanados conductores de buses, taxis, colectivos, motos y particulares sostienen una lucha constante y agresiva por el espacio. Lo mismo ocurre casi a diario en las carreras 28 y 29 entre quienes van en contravía y quienes van bien.
• Agresiones verbales de algunos habitantes a los policías de tránsito que más o menos cada dos meses se ubican en estas calles por un rato a poner comparendos. Los habitantes no protestan por que "partan" a los infractores (aunque de todas formas esto no soluciona ninguno de los problemas aquí planteados), sino por la decisión inoficiosa de haber cambiado el sentido de las vías.

Como ven queridos lectores, el problema es grande, las consecuencias son muchas y las soluciones no se ven. Cuando no había problema se trató de solucionar; pero ahora que sí lo hay y que es bien grande, planeación distrital no se ha pronunciado (probablemente ni siquiera lo han notado).

Finalmente quiero recordar que esta es una publicación de interés social pero con caracter de opinión; ya que todos los pronunciamientos son totalmente personales; y los escribí más como uno de los 4000 afectados que como un periodista.

* Cifra calculada a partir del número de apartamentos